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Jueves, 11 de Junio de 2026

Javier López Alarma @jlopezalarma
Jueves, 11 de Junio de 2026 Tiempo de lectura:

León XIV se despide de España desde Tenerife tras una visita histórica marcada por la fe, los jóvenes y la inmigración

El primer viaje apostólico del Papa a España recorrió Madrid, Barcelona y Canarias bajo el lema «Alzad la mirada», dejando un mensaje de esperanza, diálogo y solidaridad con los migrantes

El papa León XIV concluye este viernes en Tenerife una visita histórica a España que ha combinado grandes celebraciones religiosas, encuentros con jóvenes, gestos de cercanía hacia los más vulnerables y un contundente llamamiento a favor de una respuesta humanitaria ante el fenómeno migratorio.

 

Durante siete días, del 6 al 12 de junio, el Pontífice ha recorrido Madrid, Barcelona y las Islas Canarias en el que ha sido su cuarto viaje apostólico internacional y el primero a España desde su elección. La visita, organizada bajo el lema «Alzad la mirada», ha reunido a cientos de miles de personas y ha situado en el centro del debate cuestiones como la dignidad humana, la acogida, la evangelización y el papel de Europa ante los grandes desafíos sociales del siglo XXI.

 

Madrid: el inicio de una visita de Estado y de Iglesia

 

La gira comenzó el pasado 6 de junio en Madrid, donde León XIV fue recibido oficialmente por Sus Majestades los Reyes Felipe VI y Letizia antes de mantener encuentros con las principales autoridades del Estado, representantes de la sociedad civil y el cuerpo diplomático. La elección de la capital como primera etapa permitió al Pontífice lanzar los grandes mensajes de su viaje: la necesidad de fortalecer la convivencia, promover el diálogo y recuperar una cultura de la esperanza en tiempos de incertidumbre.

 

Más allá de los actos institucionales, el Papa quiso acercarse desde el primer día a quienes viven situaciones de exclusión social. Una de sus primeras visitas fue al centro «Cedia 24 Horas», gestionado por Cáritas Madrid para la atención a personas sin hogar, un gesto que reflejó una constante de todo el viaje: la atención preferente a las periferias humanas.

 

La capital acogió además una multitudinaria vigilia con jóvenes, donde León XIV animó a las nuevas generaciones a convertirse en protagonistas de una sociedad más justa y solidaria. El encuentro estuvo marcado por referencias a los desafíos de la era digital, la búsqueda de la verdad y la necesidad de construir comunidades auténticas frente al individualismo.

 

Barcelona: Gaudí, espiritualidad y cultura

 

Tras cuatro jornadas en Madrid, el Papa se trasladó a Barcelona para la segunda etapa de su viaje apostólico. Allí desarrolló una intensa agenda centrada en la dimensión cultural y espiritual de la fe cristiana.

 

Uno de los momentos más esperados fue la celebración en la Basílica de la Sagrada Familia, donde presidió la inauguración y bendición de la Torre de Jesucristo, la más alta del emblemático templo diseñado por Antoni Gaudí. La ceremonia coincidió además con el centenario de la muerte del arquitecto catalán, a quien León XIV definió como un creador capaz de expresar la trascendencia a través de la belleza.

 

Durante su estancia en Cataluña también visitó la Catedral de Barcelona, participó en encuentros pastorales y presidió actos multitudinarios que reunieron a miles de fieles procedentes de toda España y de diversos países europeos.

 

La etapa catalana consolidó una de las ideas centrales del pontificado de León XIV: la evangelización debe dialogar con la cultura contemporánea y ofrecer respuestas a las inquietudes espirituales del mundo actual sin renunciar a su identidad.

 

Canarias: el corazón social de la visita

 

Sin embargo, el momento más significativo del viaje se ha vivido en Canarias. Desde que el Vaticano anunció el programa oficial, quedó claro que el Pontífice deseaba dedicar una parte sustancial de su estancia a conocer de primera mano la realidad migratoria del archipiélago, principal puerta de entrada a Europa para miles de personas procedentes de África.

 

La llegada a Gran Canaria abrió una etapa especialmente cargada de simbolismo. León XIV visitó el puerto de Arguineguín, escenario de numerosas operaciones de rescate y acogida de migrantes, donde escuchó testimonios de voluntarios, trabajadores humanitarios y personas que han sobrevivido a peligrosas travesías marítimas. También depositó una ofrenda floral en memoria de quienes han perdido la vida intentando alcanzar las costas europeas.

 

Fue allí donde pronunció una de las frases más recordadas de todo el viaje:

«Europa no puede acostumbrarse a que el mar sea un cementerio sin lápidas».

La declaración, difundida internacionalmente, constituye uno de los mensajes más contundentes de su pontificado en materia migratoria y resume la preocupación expresada repetidamente por la Santa Sede ante las tragedias humanas que siguen produciéndose en las rutas atlántica y mediterránea.

 

Posteriormente celebró una multitudinaria eucaristía en el Estadio de Gran Canaria y mantuvo un encuentro con sacerdotes, religiosos y agentes de pastoral de las diócesis canarias.

 

Tenerife, última etapa antes del regreso a Roma

 

La visita concluye este viernes en Tenerife. La agenda oficial incluye una visita al centro de acogida de Las Raíces, en La Laguna, donde el Papa se reunirá con personas migrantes y con organizaciones que trabajan en procesos de integración social. Posteriormente participará en un acto público dedicado a la convivencia intercultural antes de presidir la misa de despedida en el puerto de Santa Cruz de Tenerife.

 

Tras los actos previstos en la isla, León XIV emprenderá el regreso al Vaticano, poniendo fin a una gira que ya forma parte de la historia reciente de la Iglesia en España.

 

Un mensaje para España y para Europa

 

Más allá de las celebraciones litúrgicas y los encuentros multitudinarios, el viaje de León XIV ha dejado un mensaje claro. Madrid representó el diálogo institucional; Barcelona simbolizó la relación entre fe, cultura y belleza; y Canarias se convirtió en el escenario donde el Papa quiso mirar de frente uno de los mayores desafíos humanitarios de nuestro tiempo.

 

Con un tono sereno pero firme, el Pontífice ha insistido durante toda la semana en la necesidad de construir una sociedad más fraterna, capaz de escuchar a los jóvenes, atender a quienes sufren y responder con humanidad a los movimientos migratorios que marcan el presente europeo.

 

Cuando este viernes despegue desde Tenerife rumbo a Roma, España despedirá a un Papa que ha querido dejar una huella pastoral y social profunda. Una visita que será recordada por las imágenes multitudinarias de Madrid y Barcelona, pero también por el gesto de acercarse a las costas atlánticas para recordar que detrás de cada cifra migratoria existe una historia humana que merece dignidad, respeto y esperanza.

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