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Viernes, 21 de Agosto de 2026

Javier López Alarma @jlopezalarma
Viernes, 21 de Agosto de 2026 Tiempo de lectura:

España afronta una de las peores temporadas de incendios en tres décadas, con más de 280.000 hectáreas calcinadas en 2026

El país registra actualmente 25 focos de calor activos según satélites de la NASA, mientras los grandes incendios de Guadalajara, Madrid y Segovia dejan un balance de miles de evacuados y decenas de miles de hectáreas arrasadas

 

España atraviesa en el verano de 2026 una de las campañas de incendios forestales más severas de las últimas tres décadas. Según las estimaciones provisionales del Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales (EFFIS), la superficie quemada en el país supera ya las 280.000 hectáreas, una cifra que, pese a su carácter todavía provisional, sitúa a 2026 como el tercer peor año en materia de incendios de los últimos treinta, solo por detrás de 2022 y 2025. Los sistemas de vigilancia por satélite de la NASA (sensores VIIRS y MODIS) registran en las últimas horas un total de 25 focos de calor activos en territorio español, concentrados principalmente en Extremadura, Galicia y Andalucía, de los cuales ocho corresponden a detecciones de alta confianza. Los técnicos advierten, no obstante, de que una detección térmica no confirma por sí sola la existencia de un incendio forestal, ya que puede corresponder también a quemas agrícolas o industriales, por lo que las fuentes oficiales de Protección Civil y del 112 de cada comunidad autónoma siguen siendo la referencia para confirmar cualquier emergencia.

 

Los grandes incendios del verano

 

La temporada ha dejado varios episodios de gran magnitud en distintos puntos del país. A mediados de julio, un incendio forestal originado en el término municipal de La Mierla, en el parque natural de la Sierra Norte de Guadalajara, y presuntamente provocado por una cosechadora, llegó a calcinar unas 35.000 hectáreas, convirtiéndose en uno de los mayores registrados en la historia reciente de España. El fuego obligó a evacuar a 1.500 personas y a confinar a otras 1.600. Días después, otro incendio en el municipio de Selas (Guadalajara), originado tras un accidente de tráfico, afectó a cerca de 2.800 hectáreas antes de quedar extinguido el 26 de julio.

 

A finales de julio, la Comunidad de Madrid vivió otro de los episodios más graves de la temporada, con la fusión de tres incendios forestales activos —en Villa del Prado, San Martín de Valdeiglesias y Almorox— en un único gran fuego conocido como el incendio de Sierra Oeste. La gravedad de la situación llevó a declarar la emergencia de interés nacional en la Comunidad de Madrid y en las provincias de Ávila y Toledo en la madrugada del 24 de julio. El fuego llegó a impedir el regreso a siete urbanizaciones de los municipios de Pelayos de la Presa y San Martín de Valdeiglesias, en el entorno del pantano de San Juan, aunque quedó estabilizado a finales de mes.

 

Segovia, entre los focos más recientes

 

La provincia de Segovia no ha sido ajena a esta temporada de incendios. El 9 de agosto se reactivó, por efecto del viento, un fuego en Navas de Riofrío que había quedado controlado días antes, alcanzando el Índice de Gravedad Potencial (IGR) 1 por la amenaza que suponía para más de 30 hectáreas de masa arbolada. Las llamas avanzaron hacia el embalse de Puente Alta, en el entorno del barrio incorporado de Revenga, a apenas ocho kilómetros de la capital, y llegaron a provocar una avería en las instalaciones de bombeo que dejó sin agua corriente a El Espinar. En paralelo, otro incendio declarado el mismo fin de semana en Navas de San Antonio obligó a evacuar de forma preventiva los núcleos de Los Ángeles de San Rafael y Vegas de Matute, y llegó a alcanzar el nivel máximo de gravedad, IGR-2, movilizando en su momento más de un centenar de medios de extinción, entre ellos varias aeronaves. Ambos incendios llegaron a estabilizarse el 12 de agosto, y el de Revenga fue finalmente controlado y rebajado a IGR-0 el domingo 16 de agosto, tras varios días de trabajos de extinción y con medidas adicionales, como la instalación de barreras para evitar que las cenizas llegaran al embalse en caso de tormenta.

 

Un contexto de calor extremo y viento

 

Los expertos coinciden en señalar que la combinación de olas de calor, con temperaturas superiores a los 40 grados en amplias zonas del país, humedad relativa muy baja y rachas de viento intensas ha creado un escenario especialmente propicio para la propagación del fuego durante buena parte del verano. Este patrón, ya observado en campañas anteriores, se ha visto agravado este año por la magnitud y simultaneidad de varios grandes incendios, lo que ha puesto a prueba la capacidad de respuesta de los operativos autonómicos y ha requerido en ocasiones el refuerzo con medios de otras comunidades autónomas y de la Unidad Militar de Emergencias.

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